7 de mayo de 2011

Ya llegan.

Como si de un Terminator a punto de aniquilar a John Connor se tratase, vuelven de nuevo. En el fondo, ya sabéis de lo que estoy hablando. Aunque si aún no caéis del todo, dejadme que os ilustre un poco. 
 
Esa maravillosa época del año donde eres creativo, estás atento a todos los paradigmas que te rodean, miles de incógnitas vuelan por tu mente, te conviertes en una persona llena de vida y con ansias de realizar cualquier plan por muy estúpido que sea, activo para todos los deportes habidos y por haber y las calles parecen más luminosas a cada segundo que las admiras desde tu alcoba. Si, exacto. El cuatrimestre está finalizando y todos los estudiantes se echan en masa a las bibliotecas con un único propósito: Aprobar decentemente los exámenes. 
  
Comienzan los lamentos odiosos, y tan sonados, del tipo ¿Por qué no habré empezado antes? o Debí de estudiar todo desde el primer día tal como me dijeron mis padres, y aunque autoengañarnos se nos da a todos de maravilla, sabemos, que de volver atrás, haríamos exactamente lo mismo. Así que no os mintáis, almas de cántaro. Que está feo. Quizás, y lo dice una persona plenamente consciente de ello, lo peor es que cualquier factor externo es mucho más atractivo que el hecho de ponerse a estudiar. Realmente no somos nada selectivos, cuándo digo cualquier cosa es cualquier cosa. De hecho, es la primera vez que noto que tengo el escritorio tan sucio y ya no digo nada de las ventanas, que podrían ser perfectamente un nuevo escenario para alguna secuela de Antz, Hormigaz. 
  
En resumen, y mientras voy calculando cuántos segundos pasan entre que el semáforo de la esquina cambia de ámbar a verde, dejo por aquí un pequeño proyecto de Stop Motion mío, un homenaje al magnífico flexo de Pixar, Luxor.

Back to Pixar. 

1 comentario:

Thinking in love. dijo...

¡Pronto otro Stop Motion! :) (Le he cogido el gustillo) Y ya de paso, una entrada más de blog :D